César Pérez Vivas
Este elefante hay que comérnoslo por partes. Si pretendemos todas las soluciones y todas las respuestas de forma inmediata, significa que no entendemos la complejidad del asunto.
Funcionarios de la DEA llevan a Maduro a su celda.
PRIMERO: Celebremos y alegrémonos porque la dictadura ha sido herida de muerte. La captura de Maduro y su presentación a la Corte de New York constituye un logro para nuestra lucha y una lección para quienes se consideran intocables y superpoderosos.
SEGUNDO: Hay que entender toda esa operación militar en el marco de la política interna de Estados Unidos. La administración Trump tiene límites legales y políticos que lo obligan a cumplir ciertas normas. No estamos en el mismo caso ni en el mismo momento de la invasión a Panamá, por ejemplo.
La administración Trump adelanta esta operación como una política de seguridad interna. Por eso declara a la cúpula madurista como un cártel de drogas y como una organización terrorista internacional. Ellos sostienen la tesis de que no están declarando la guerra a un país enemigo, que solo lo puede hacer el Congreso. Ellos mantienen su narrativa de que están protegiendo su seguridad interior.
Por eso dicen que han hablado con la vicepresidenta Deycy Rodríguez.
TERCERO. Los usurpadores pensaron que EE. UU. no se atreverían a actuar en el territorio nacional.
Una vez que tienen al frente esa realidad, tratan de reagruparse. En eso están ahora encargando a la Fea de la presidencia.
CUARTO. Como Delcy está amarrada por la cúpula, no va a poder cumplir sus preacuerdos con Rubio. Eso va a obligar a Trump a una segunda operación para capturar a los restantes capos instalados en el poder hasta que consigan dentro de esa estructura unos personajes que acaten la política de iniciar los cambios fundamentales, liberar a los presos políticos y permitir el regreso de los exiliados.
Es decir, se requiere más cooperación dentro de la camarilla usurpadora para desmontar el entorno político y criminal que a lo largo de más de 25 años montó el chavismo.
QUINTO. Es en ese momento que entran en acción de manera más directa los sectores políticos de la oposición venezolana. Es en ese momento que se hará presente y se hará exigible la voluntad expresada en las urnas el 28 de julio de 2024 con Edmundo y María Corina.
SEXTO. Estos procesos no son lineales. Siempre pueden surgir situaciones y actores que no estamos viendo ahora.
SÉPTIMO. Lo importante es mantener la unidad de la sociedad democrática bajo la dirección de María Corina y Edmundo. Esa dirección irá evaluando los hechos y canalizando el trabajo y la participación política.
OCTAVO. No hay una solución “llave en mano”. No todo sale como se piensa en un momento. Si algo es cambiante, es el comportamiento humano, y eso, donde mejor se percibe y trae consecuencias, es en política.
De modo que no esperemos una solución “fast track”. El camino a la democracia aún requiere mucho esfuerzo, trabajo, compromiso con el país y desprendimiento.
No se sale de una dictadura criminal a una democracia de un día para otro. La democracia se construye y debemos comenzar por nosotros mismos.
NOVENO. Todos estamos ansiosos, queremos todas las soluciones ya. Eso no es posible. Hoy debemos estar muy complacidos porque esta lucha, librada por todos nosotros a lo largo de estos últimos 20 y pico de años, está dando frutos. En hora buena.
2026, año de la libertad.
