“Maru Ulivi concibe el espacio como un organismo vivo, un territorio tejido por líneas, pulsaciones y silencios. Papel, hilo y alambre se despliegan como vestigios de un gesto primario: volver al origen para comprender la transformación constante del ser” nos dice Ninoska Huerta, curadora de la exposición “Volviendo a Mi”, inaugurada este jueves 5 de marzo en Mifa.
Ninoska Huerta y Maru Ulivi.
Ciertamente, la muestra emanaba espiritualidad y sentimiento, pocas veces sentido en una exposición. Como nos lo dice la propia artista: “Esta instalación marca el fin de una etapa en mi vida: más rígida, más estructurada, más pesada.”
Y agrega: “Es la apertura de algo más suave, más honesto, más libre. Sin nostalgia del heno. Retorno en solitario. Sin control del heno. Solo confianza. Hoy ya no intento sostenerlo todo. Hoy me quito del medio.Suelto, Confío.”
Ninoska Huerta nos explica: ”La obra nace de un proceso radicalmente íntimo. La artista fabrica cada hoja con fibras naturales -algodón, lino y piel de cebolla y, tras el secado, las dibuja una a una, inscribiendo en su superficie una memoria táctil. Trescientas sesenta y tres hojas emergen así como unidades de respiración, fragmentos de tiempo que luego son unidos mediante suturas visibles, tensiones y nudos delicados que configuran una arquitectura sensible suspendida en el espacio.”
- Ulivi, formada en la fotografía y el diseño, se traduce aquí en una coreografía de ritmos, pausas y equilibrios formales. La repetición, la serialidad y la variación construyen un pulso visual que guía el recorrido del espectador, mientras la transparencia de los materiales permite que la luz y el vacío participen como componentes activos de la experiencia.
“La muestra, no se contempla desde la distancia; se atraviesa. Es una cartografía interior, un paisaje de introspección donde cada hilo conduce a una pregunta y cada unión señala un tránsito. Ulivi propone así un espacio de suspensión y reconocimiento, un instante detenido en el que materia y espíritu se reencuentran para narrar, en silencio, la posibilidad de volver a uno mismo.
1:33 Volviendo a mi
Maru Ulivi está obsesionada por los significados: “11:33, la pieza central de la exposición, es una obra compuesta por 363 piezas de papel hechas a mano, organizadas en 33 tiras verticales de 11 fragmentos cada una.”
- Cada pieza es frágil, irregular, imperfecta. Y sin embargo, fuerte. Cada pieza, una obra autónoma, todas juntas, una sinfonía visual de transformación.
- Este número no es casual. En la numerología espiritual, el 11 es el número del despertar, la intuición es el canal con lo divino. El 33 representa la compasión y el servicio amoroso al otro. Juntas, estas cifras crean un portal: 11:33, una hora sagrada, una alineación entre cuerpo, mente y espíritu. 363 piezas marcan no solo la suma, sino el ciclo, la totalidad imperfecta, el ritmo interno de una obra que respira.
La exposición estará abierta durante tres semanas en Mifa: 5900 NW 74th Ave. Miami, FL 33166
