Petróleo: ¿pasmo o despegue?

Rafael Gallegos 

Ya es hora de superar esta desesperante cámara lenta de la “recuperación” de la industria petrolera venezolana. Va a ritmo gatopardiano: en el fondo todo sigue igual. ¿Cuándo comenzarán las acciones que nos conduzcan al desarrollo de nuestras potencialidades? No es suficiente esta “felicidad” (Mr. Trump dixit) por producir apenas un poco más de un millón de barriles diarios, con una meta asintótica y, sobre todo, miope de doscientos o trescientos mil barriles más.  

Es imperativo plantear desde ya el despegue de nuestra industria petrolera hacia los tres o cuatro millones de barriles. ¿Y cómo llegaremos hasta allí con apenas dos, tres o cuatro taladros de perforación, cuando debería haber más de cien operando a lo largo y ancho de Venezuela? El negocio petrolero no es soplar y hacer botellas. Requiere una concepción global, inversiones, estrategias, estudios, tecnología, taladros… muchas cosas que no pueden darse bajo este esquema.

¿Entonces? ¿Seguiremos condenados al pasmo o iniciaremos por fin, el despegue de la industria petrolera venezolana?  

 Las grandes multinacionales de petróleo han expresado hasta la saciedad que no vendrán a Venezuela hasta que no cambien ciertas condiciones. Esas son las empresas que tienen pulmón para traer los miles de millones de dólares imprescindibles para el despegue de nuestra industria. Ergo, si no vienen estas empresas a invertir en el negocio petrolero, no habrá despegue, sino que continuará una industria fundamentalmente pasmada y miope.

Las causas del pasmo

-      Rebatiña… Se están otorgando participaciones al capital privado mediante la metodología del primero que aparezca, en lugar de conceptualizar el necesario desarrollo petrolero de Venezuela y adelantar —como en casi toda América Latina— este procedimiento mediante una Agencia Venezolana de Hidrocarburos. Esta Agencia, autónoma y   profesional, debe encargarse de seleccionar los paquetes energéticos y subastarlos en Rondas de Licitación, a los mejores oferentes.   

-      ¿Sordera? … Voces de todo tipo han expresado que mientras no haya seguridad jurídica y leyes que generen confianza, no vendrán los grandes capitales a la industria petrolera. ¿Será que no oyen, o será que —por ahora— el interés norteamericano es que no desarrollemos nuestros crudos livianos y medianos, sino pesados para satisfacer sus refinerías? Porque cualquiera que tenga dos dedos de frente en materia petrolera, sabe que con la actual Ley si acaso llegaremos en dos o tres años a millón y medio de barriles. Mensaje para los inocencios. 

-      Opacidad… Los contratos CPP están elaborados de manera confidencial al amparo de la Ley antibloqueo, y en los restantes contratos, no se informa acerca de regalías, impuestos, descuentos, etcétera. Qué diferente a la Apertura de los años noventa, transmitida por televisión.

-      Discrecionalidad…  El hecho de que no exista una Agencia de Hidrocarburos, sino que las decisiones dependan de funcionarios, disminuye la productividad del proceso y se presta a ilicitudes.

-       Desinformación… Es la hora de que Pdvsa retome los informes anuales y el Ministerio la Carta Semanal.

-    ¿Y los reales? … Ya está bueno que los venezolanos ignoremos el destino de los miles de millones de dólares que ha facturado nuestro petróleo. El petróleo nuestro, desde las reservas hasta el uso de los beneficios del negocio.

¿Otra oportunidad perdida?

Los hidrocarburos continuarán en primer plano por muchos años. No podemos seguir siendo el país de las oportunidades perdidas, compartiendo ante el mundo la vergonzosa imagen de ser un limosnero sentado en un barril.

Además, la guerra Estados Unidos-Irán, aunada al posible incremento del consumo petrolero mundial de dos millones de barriles adicionales para el 2027, prevén escenarios de precios altos.

Entonces, ¿qué razón hay para esta miopía petrolera? Si despegamos, Venezuela se convertirá en el gran negocio de Occidente por varias décadas. Pilas pues.

¿Qué hacer?

-      Superar la parálisis, la decidofobia, el grupismo.

-      Incorporar al negocio a tantos venezolanos hoy marginados. Se trata de personas muy capaces y dispuestas a participar en la resurrección de la industria y del país. Hay más de quinientos técnicos petroleros agrupados en el Plan Táctico de Emergencia (PTE), así como miembros de los colegios de ingenieros, de geólogos y otros, que están listos y ansiosos para participar en la resurrección del petróleo, que es el pivote para la resurrección del país.

-      Materializar la Visión de una industria petrolera integrada por empresas privadas y controlada por el Estado, con el respaldo de una moderna LOH, y la generación de seguridad jurídica y confianza en los inversionistas… ese es el Qué Hacer.

¡Hasta cuándo transitamos rutas equivocadas!

PD: La mesa de diálogo tiene que izar la bandera de la defensa y preservación de Citgo.